Hola,
Comparto muchas
de las afirmaciones realizadas en las últimas intervenciones
de esta cadena
de mensajes, pero para no entrar más en lo que ya se ha dicho, voy a resumir mi posición.
Tenemos una red y unas infraestructuras del siglo pasado, pensadas para necesidades del siglo pasado, o quizá hasta ni eso, porque en épocas pasadas no se pensaban las cosas sino que cada empresario o personaje aristocrático o burgués
de turno con dinero invertía en lo que le daba la gana para sacar dinero o cualquier otra cosilla. No solamente ocurría esto en España, sino que esto es una copia
de lo que pasó mucho antes en lugares
de Europa como Inglaterra donde varias compañías y cada una por su cuenta iba construyendo sus líneas respectivas.
De copiar ese modelo derivó el esquema
de Barcelona con una línea hacia el Vallés, otra hacia Mataró, otra por el Llobregat... y así sucesivamente. Obras dispersas, no cohesionadas que luego se fueron fundiendo con las sucesivas crisis y pasando
de unas manos a otras. Y
de ahí,
de todo eso, viene la red actual,
de remodelaciones, adecuaciones, uniones y demás actuaciones.
¿Fue este un modelo que resolvía algo en el pasado? ¿fue algo pensado en global? ¿fue algo concebido para solucionar los problemas presentes y futuros? pues lógicamente no ya que teníamos una línea industrial como eran los diversos ferrocarriles del Llobregat, una línea
de viajeros al Vallés para entrar en Barcelona por el norte, otra línea hacia Mataró tampoco se sabe muy bien con qué objetivo inicial... y todo eso derivó en lo actual, anchos
de vía inconexos entre sí, líneas independientes las unas
de las otras, imposibilidad
de versatilidad entre las diferentes opciones o posibilidades que surgirían
de poder actuar en toda la red...
Si esta red ya era mala para los comienzos y ni se pensó para lo que se quería, imagináos lo que será ahora esto en lo que ha desembocado. Lo que denota todo esto es que en aquellos tiempos en los que se gestaba todo aquello había dinero, había inquietudes, había gente emprendedora que quería hacer algo para aprovechar el desarrollo incipiente, el traslado
de mercancías o materias primas a sus puntos
de producción, el sacar sus productos al puerto... eso era bueno, pero eran simplemente eso, iniciativas privadas que cada cual miraba
de hacer a su interés y sin contar con los demás para nada.
La conclusión, a mi juicio, es que ese tiempo ya pasó, que ahora hemos
de aprender
de los errores, hemos
de ver las cosas desde otro prisma y que para progresar se ha
de empezar desde abajo, contando con lo que hay, analizando los cambios habidos y los que habrá en el futuro y creando nuevos corredores que permitan, en primer lugar adecuarse a la realidad y en segundo lugar, que permitan también aprovechar aquello que construido ya en el pasado se pueda aprovechar para el futuro.
Las propuestas que yo puedo realizar aquí siempre parten
de esa base y tratan
de ir por ese camino:
de lo del pasado no sobra nada, hay que aprovecharlo todo y ningún corredor estorba, ahora bien, hay que modernizarlo, realizar una unificación del ancho
de vía, crear corredores nuevos para desahogarnos
de nuestros atascos presentes y futuros y eso nos permitirá, una vez creados esos nuevos corredores, actuar sobre los antiguos para regenerarlos
de manera que los diferentes tráficos presentes y existentes sean segregados los unos
de los otros según el servicio que presten para así optimizar la red y dar servicio a la ciudadanía en todos los sentidos; transporte
de proximidad, transporte
de mercancías, transporte
de larga distancia, transporte
de media distancia...
Solamente
de esta forma y mediante el ferrocarril se podrá conseguir que nuestro área metropolitana dé el cambio que se persigue y así que el vehículo privado sucumba por sí sólo al transporte ferroviario en ser la opción preferida para los desplazamientos
de los usuarios. Para ello hay que construir líneas por donde se precisan, remodelar lo que haga falta, dar opciones a la gente y solamente después comenzar con restricciones al coche para al final, propiciar que los movimientos se hagan en metro, cercanías, tranvía y bus.
Si seguimos con esta inoperancia
de no hacer nada y
de no ver dónde y cómo hacen falta las cosas... si seguimos negándonos a lo elemental y a lo evidente, si seguimos con la absurda creencia
de que a base
de chapuzas y a base
de arreones todo se solucionará, si nos pensamos que con cambiar las pegatinas, poner trenecitos nuevos, fregar el suelo y pintar las estaciones ya está todo hecho, estaremos muy equivocados.
La solución pasa por nuevas infraestructuras, nuevas líneas, kilometros
de via... y no por donde sea, sino por donde hacen falta. Y en esta ciudad los lugares por donde hace falta el ferrocarril estan clarisimos, solo hay que darse cuenta, verlo y ponerse a ello.
Saludos,
Sergio
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