Un estudio de la UdL ‘suspende’ la estación del AVE de Lleida
La estación de tren de Lleida es poco funcional, no permite una buena conexión entre el ferrocarril y el autobús, carece del número suficiente de taxis y, en cambio, tiene una oferta sobredimensionada de coches de alquiler. Éstas son algunas de las conclusiones del estudio Ampliación de la accesibilidad desde la estación intermodal de Lleida, dirigido por el profesor de la UdL, Jordi Martí Henneberg, que analiza las debilidades y los puntos fuertes del terminal del AVE de la capital del Segrià.
El estudio analiza la intermodalidad de la estación, es decir, la posibilidad de conectar diferentes medios de transporte para realizar un mismo desplazamiento, un aspecto en el que parece ser que Lleida suspende, puesto el enlace del AVE resulta complicado con prácticamente todos los demás medios de transporte.
Tal y como cita el estudio, enlazar el AVE con la red ferroviaria tradicional resulta “prácticamente imposible”, puesto que 18 meses después de la llegada de la alta velocidad a Lleida todavía no se han coordinado sus horarios con los del resto de ferrocarriles. Un hecho al que hay que añadirle “la falta de puntualidad de los trenes regionales”.
En lo referente al autobús urbano, el documento cita que 12 líneas tienen parada cerca de la estación, pero matiza que las paradas se han separado en dos calles adyacentes, con lo cual se limitan las opciones en función de la parada escogida. Además, teniendo en cuenta que la frecuencia de paso de los autobuses de Lleida es de ocho a 60 minutos, la conexión con el AVE puede suponer un importante tiempo de espera.
Con los autobuses de largo recorrido las posibilidades de conexión no son mucho mejores, teniendo en cuenta que la estación de autobuses se encuentra en la avenida Blondel (a 1,5 kilómetros de Renfe), hay que usar otro medio para conectar el AVE con el autobús, lo que multiplica el tiempo de traslado. Además, en este sentido, el estudio determina que “la infraestructuras de tráfico son mejorables”.
Otras posibilidades, como el taxi o el coche de alquiler, también presentan problemas, ya que en el primer caso la oferta es más bien escasa y en el segundo es sobredimensionada, tanto es así, que Lleida, tiene tres centrales de alquiler, una oferta mayor que la de muchas estaciones centro europeas con un número de pasajeros notablemente superior al de la capital del Segrià.
Una opción que, según cita el estudio, utilizan muchos pasajeros es la de acudir a la estación en coche acompañados por familiares o amigos que los dejan en la misma puerta de la terminal. Una alternativa que tampoco se ha planteado bien, ya que no se ha habilitado ninguna zona para este sistema y mucha gente desconoce que dispone de 15 minutos de aparcamiento gratuitos en el parking de la estación para realizar este tipo de acciones.
Otras opciones no motorizadas son acudir a la estación a pie, aunque el documento destaca que los alrededores de la terminal no son peatonales, o en bicicleta, pero en este punto Lleida vuelve a suspender, puesto que “no existen carriles bici que lleven desde los barrios residenciales a la estación”, cita el estudio.
Edificio poco funcional
Pero no sólo las posibilidades de conexión son merecedoras de un suspenso, el propio edificio de la estación también presenta problemas de accesibilidad.
Así, el estudio tilda la estación de Lleida de “poco funcional”, ya que un pasillo “muy estrecho” comunica la sala de venta de billetes con el acceso a los andenes. Según el estudio, para evitar este cuello de botella, muchos pasajeros habituales eligen como alternativa pasar por fuera de la estación cruzando el aparcamiento de coches para ir directamente a los andenes.
Este punto se cita en el documento como una “debilidad” de la estación, igual que la escasez de taxis y la dispersión en tres paradas de los autobuses urbanos. También se consideran puntos débiles la escasa oferta de servicios y abonos para los viajeros habituales, la escasa disponibilidad de servicios comerciales y la falta de potenciación de la conexión del AVE con el tren y con los autobuses de largo recorrido.
El estudio cita las posibles amenazas que se pueden derivar de estas debilidades, tales como menor oferta de alta velocidad de largo recorrido, mayor número de servicios en la estación del área de Tarragona, competición con otras paradas intermedias o horarios de AVE no adaptados a las necesidades locales.
Pero no todo puede ser negativo, el documento también establece puntos positivos de la estación, que bautiza como “fortalezas”. En este caso cita el dinamismo de la ciudad (con el Parc Tecnològic), el plan integrado de transportes del Segrià, la elevada movilidad de la población o la posición estratégica de Lleida.
Los desplazamientos en autobús prácticamente doblan a los del ferrocarril
El estudio de la UdL deja claro que el ferrocarril no es el principal medio de transporte en Lleida y que el AVE no ha contribuido a su dinamización tanto como podía preveerse en un principio, ya que, según cita, los desplazamientos de pasajeros en el autobús casi doblan a las del tren.
Así, la estación de Renfe de Lleida suma un total de 790.600 usuarios al año, mientras que la estación de autobuses, con 1.272.877 usuarios anuales, prácticamente dobla esta cifra. Estos datos demuestran la supremacía del autobús en los trayectos regionales y nacionales.
Según el estudio, aunque parezca que Lleida es un importante nudo en la red ferroviaria, los datos demuestran que no es así. Dos de las líneas regionales son muy deficitarias y tienen, según el estudio, “extremadamente pocos servicios”, mientras que la principal línea que conecta Lleida con el resto de Catalunya utiliza el mismo trazado que los trenes de largo recorrido que conectan Barcelona con el resto de España.
Además, de los 790.600 usuarios anuales de la estación de Lleida, 517.000 lo son de trenes regionales y sólo 19.500 son pasajeros de alta velocidad (AVE y Altaria), ya que estos servicios tienen una media de 300 usuarios al día.
Por ello, el estudio avisa de que Lleida puede ir perdiendo trenes de largo recorrido, que pasarían de largo, y verse relegada a un segundo plano tras la circunvalación Zaragoza-Tarragona-Barcelona.
Para evitar este situación, el documento propone como oportunidades aprovechar el hecho de que Lleida es la primera ciudad catalana con alta velocidad, lo que le da una ventaja comparativa, o definir la estación como un centro intermodal (facilitando el enlace con otros medios de transporte).
Otras soluciones son consolidar un eje central ferroviario o incrementar el uso de la alta velocidad por parte de los usuarios del área de Lleida. Todo ello permitiría que la estación de la capital del Segrià ganara atractivo para los pasajeros y consiguiera más usuarios.
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La Mañana.
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