De L.V. en edició paper d'avui:
Límite inflexible
Trànsit da por asumida la limitación a 80 km/ h, sublima sus ventajas y no piensa aplicar exenciones nocturnas, mientras que Tráfico comparte la tesis del RACC de flexibilizar según el horario
ANTONI LÓPEZ - Barcelona
El Servei Català del Trànsit no piensa ampliar bajo ninguna circunstancia el límite de velocidad de 80 km/ h en las vías de acceso a Barcelona estipulado el pasado 1 de enero, amparándose en los efectos positivos de la medida en la reducción de la siniestralidad y de la contaminación y en su contribución a la fluidez del tráfico. Es más, cuando a partir del próximo año se apliquen los límites de velocidad variables en función de las circunstancias del tráfico y de la meteorología, serán siempre de menos de 80 km/ h. La tesis del STC no sólo sigue chocando con la postura del RACC, sino que también la dirección general de Tráfico apuesta por la flexibilidad a la hora de plantearse restricciones en el entorno de ciudades del resto de España. "La medida es válida, pero quizá hay que tener un elemento variable. Es decir, no es lo mismo por la mañana en hora punta que por la noche cuando no hay tráfico", razonó ayer el director general de Tráfico, Pere Navarro, que ha recibido el encargo del Gobierno de estudiar la reducción de la velocidad en las zonas metropolitanas atendiendo a criterios de ahorro energético. "Estamos buscando esta flexibilidad de adecuarnos a la intensidad del tráfico según las franjas horarias", prosiguió Navarro en declaraciones a Catalunya Ràdio.
En cualquier caso, el responsable de Tráfico aseguró que las decisiones serán consensuadas. "Es una medida que entidades como el RACE o el RACC y los usuarios deben compartir. Preferimos hacerlo bien que hacerlo rápido. En este momento estamos en proceso de recogida de información de experiencias de otros países", manifestó Navarro.
Por el contrario, en Barcelona las restricciones, que afectan a 77 kilómetros de vías rápidas, se aplicaron de espaldas al RACC, firme defensor de la "regulación variable del límite de velocidad", y de manera un tanto precipitada. El límite de 80 km/ h es fijo. Sirve tanto para las horas de máxima intensidad de circulación como para cuando las carreteras, de hasta cuatro y cinco carriles, están desiertas. Y a partir del próximo 1 de enero tenderá a disminuir, en cumplimiento del decreto de Calidad del Aire, con la limitación variable a la baja, que comenzará a aplicarse en la C-31 y C-32 (accesos al aeropuerto) y se ampliará a la AP-2, AP-7, B-23 y al resto de los tramos en sentido de las agujas del reloj, según anunció el director del STC, Josep Pérez Moya.
A falta de datos medioambientales - precisamente la reducción de la contaminación fue el primer argumento para implantar la limitación-, el balance del primer semestre (enero-junio) de aplicación de las restricciones de velocidad en la primera corona del área metropolitana es positivo, según Trànsit. Además, el nuevo escenario ha sido asumido por los conductores. "La aceptación va más allá de la intención de evitar las multas, se ha consolidado en el ideario que a 80 km/ h se circula más seguro y con mayor fluidez", afirma Pérez Moya. En este sentido, la cifra de sanciones en las vías afectadas se ha reducido considerablemente en los últimos meses.
"En seis meses se ha demostrado claramente que se ha reducido la siniestralidad, la capacidad de reacción aumenta y los accidentes son de menor gravedad; hay menos contaminación (Medi Ambient está pendiente de presentar datos en este sentido), indiscutiblemente ha bajado el consumo de combustible y se ha reducido la congestión", concluye el director de Trànsit.
La reducción de la velocidad media ha sido generalizada en todas las carreteras limitadas y, en general, ha disminuido en un 16,5% en las entradas a Barcelona y un 18,4% en las salidas.
El dato más relevante, sin embargo, se refiere a la siniestralidad. En el primer semestre del 2008 se registraron 220 accidentes con víctimas, cifra que implica un descenso del 26,17% respecto a los 298 contabilizados en el mismo periodo del año anterior. La cifra de muertes ha pasado de 6 a 4, en tanto el número de heridos graves se reduce un 54,17%, de 24 a 11, y el de leves pasa de 385 a 256.
Los informes del STC indican que merced la limitación de velocidad las congestiones en las entradas a Barcelona en hora punta se han reducido respecto al año pasado en cuatro de seis accesos estudiados, la B-20, B-23, C-31 sur (autovía de Castelldefels) y C-32 (autopista del Garraf). En estos tramos las retenciones han menguado tanto en longitud media como en duración. En cambio, la A-2 y la C-31 norte (autopista del Maresme) no presentan disminuciones apreciables de los atascos. Aunque Trànsit intuye mejoras en la fluidez, "la congestión en el área metropolitana de Barcelona es estructural, no se puede eliminar con un millón de coches entrando y saliendo cada día", precisa Pérez Moya.
El director del STC anunció que el Govern no se plantea la posibilidad de exportar la limitación a 80 km/ h a los accesos al resto de las capitales catalanas y, por otra parte, descartó rebajar el tope hasta 70 km/ h en el área metropolitana de Barcelona. "Los estudios realizados - adujo- señalan que con los 80 km/ h se pueden mantener los niveles más bajos de contaminación".
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