Creo que algo de razón tienes, pero francamente pienso que esto que dices de "un modelo que conjuga transporte público y privado" no es muy acertado, en general en el área Metropolitana tenemos un modelo que conjuga prioritariamente el tránsito, basándose en ese argumento de que todo esta "a punto del colapso", y de forma secundaria el transporte público. Incluso en Barcelona yo percibo que lo primero siguen siendo los coches, y el transporte público es importante, pero no se toca con los guantes de seda con los que es tratado el tránsito vial. Ahí tenemos el ejemplo de la Diagonal que clama al cielo, y detrás del alcalde hay una buena parte de la ciudadanía que comparte la oposición al tranvía (aunque me atrevo a decir que no es una parte mayoritaria, aún si sustancial).
Esta percepción de que la situación está a punto del colapso se debe a que el tráfico siempre se acaba ajustando a la disponibilidad de vialidades. Hagas lo que hagas, el tráfico siempre estará "al límite del colapso", porque cuando hay vías con buena circulación esto inmediatamente es una llamada a tomar el coche, y no dejarán de aparecer coches hasta que el tráfico sea tal que desincentive el uso del coche. Esto es una constante bastante universal. Te doy el ejemplo de Alemania como podría haber decenas de ejemplos en Europa de ciudades que estaban, como Badalona, "al borde del colapso viario" para fundamentar este argumento de que no es cierto que reduciendo carriles se colapsará el tráfico, aunque pueda parecer así, porque en la actualidad los carriles estan saturados. Incluso ciudades con centros más pacificados y que han expulsado bastante al coche, siguen teniendo tráfico en los accesos a la ciudad. Esto no tiene remedio, porque es plenamente comprensible que ante una hipotética posibilidad de ir en coche y sin tráfico, todo quisqui salvo cuatro gatos tomaría el coche. El argumento del tráfico sería el mismo para Los Angeles (epítoma de la ciudad esparcida y llena de autovías por doquier) como para Freiburg (que es un ejemplo de pacificación, y el tráfico lo absorben aparcamientos a las afueras del centro, desde donde se toma el transporte público).
Veamoslo desde otro punto de vista: Un carril de circulación tiene una fracción de la capacidad de una vía de tranvía. Podría absorber a mucha más gente moviéndose. Así que, ¿por qué quitar carriles para poner tranvías iba a causar tráfico? Se estaría efectivamente aumentando la capacidad de la vialidad en cuestión, incluso por encima de un carril bus (y ocupando menos espacio, porque un carril para tranvía puede ser incluso más estrecho que un carril bus). Yo no digo que haya que quitar por completo la circulación, pero sí dejarla en lo mínimo, lo absolutamente justo y necesario para dentro de la ciudad. Si no tratamos el transporte público de forma prioritaria a la circulación vial, lo que ocurre es que siempre acabamos mirando de meter más coches, porque nunca el tráfico se reducirá mejorando la circulación. El pensamiento que parecen haber habido tradicionalmente en la administración era que si hay x carriles, digamos dos, que van saturados, pues primero nos encargamos de meter otro carril, que así seguro que dejará de haber tráfico (porque si dos carriles se saturan con otro más se resuelve el problema), y despues miramos como metemos el transporte público. Por eso en Barcelona en tiempos de Porcioles se empezaron a meter autovías urbanas como la Ronda del Mig, y a suprimir tranvías. ¿Y de que ha servido eso? Sigue habiendo exactamente igual de mucho tráfico, si es que no más. Ya hace años ahora que en Barcelona se tocó techo con la cantidad de coches, y ésta se ha ido reduciendo, por medidas de pacificación, por quitar carriles, por meter carriles bus, etc.. Pero cada vez ha sido una pelea contra un pensamiento como el tuyo, porque es un pensamiento que a priori parece lógico, pero no tiene en cuenta otros factores que lo acaban convirtiendo en falaz. Llevamos, por decir, un par o tres de décadas de retraso en estos temas respecto a nuestros vecinos hacia el norte, Francia, Alemania, Austria, etc.. Ahí también empezaron, como aquí, a por las grandes avenidas con tropecientos carriles. Al principio se pensaba "bueno claro, si hay 8 carriles en esta avenida ya es justo quitar dos para meter un tranvía, pero por las callecitas del centro no, que locura", y con el tiempo han ido por la senda que Barcelona ha comenzado a emprender desde hace unos años (aunque la sigue de forma bastante intermitente, el alcalde de ahora le chiflan los coches y lo admite, y sus actos lo demuestran, solo mira las reformas que ha hecho en la Diagonal, Pg. de Gràcia o Paral·lel, donde la pacificación y/o reducción de tránsito ha sido absolutamente mínima y la prioridad del transporte público nula). Ya después de un tiempo la cosa empezó a ir a más, y ya empezaron a haber casos donde se perdió el miedo ser más agresivos en la reducción de la circulación, y el fomento del transporte público. Lo bueno de hoy en día es que viajar ya no es algo tan increíble (yo mismo pese a mi humilde situación actual he tenido la suerte de que me han llevado mis padres a conocer muchos sitios), y si algo no se conoce viajando, se puede conocer a partir de intercambiar impresiones como estamos haciendo aquí y ahora.
Lo que pretendo con todas estas explicaciones es convencerte de que puede haber otra forma de hacer las cosas que sí pueden ser una solución factible, que no es un ensueño de fanatismo por el transporte público. A veces nos pasa que justamente por ver algún problema de cerca y durante mucho tiempo perdemos la capacidad de idear una forma nueva de solucionarlo. Una anécdota: Hace poco un amigo estaba trabajando en su empresa, y tenían un problema (que a él no le incumbía realmente), y estaban dale que te pego y nada. Y llega mi amigo y les dice "y por qué no hacéis tal y cual?" y zas, les solucionó todo el problema. Estaban todos los demás tan metidos en su ámbito y tan acostumbrados a resolver los problemas de una determinada forma, que a ninguno se le ocurrió esa forma novedosa de resolver el problema. Lo cual no significa que esa gente fueran incapaces, igual el otro día ocurría simplemente a la inversa, que fuera mi amigo quien no encontrase una solución a un problema suyo.
Aquí estamos acostumbrados a resolver problemas de movilidad de una determinada forma, pero habiendo visto que hay muchas otras formas de resolverlos, que además funcionan mucho mejor, yo me opongo a caer en esa mentalidad de hechos consumados, del "no hay de otra". Hay que cuestionarlo todo, también las ideas que yo propongo, claro está. Pero creo que sería muy bueno que en lugar de ceder a ese "miedo al colapso viario" pusieramos en cuestión ese supuesto colapso inminente, y miremos otros ejemplos de qué se puede hacer y qué puede llegar a ocurrir. A mi no se me ocurre ningún ejemplo de ciudades donde el tráfico se haya colapsado por reducir el espacio viario en favor de más transporte público. Pero sí de ciudades donde eso mismo ha dado resultados excelentes, y de ciudades donde meter más carriles ha empeorado la situación. Yo no soy de Badalona, pero vivo cerca (por el Barrio Besòs), y he pasado muchas veces por mil razones diferentes. La verdad, me cuesta imaginar que Badalona fuera a ser la gran excepción en estos temas.
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