No hay más que ver las cifras de población que les dan a las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona para darse cuenta de que el rigor no es la característica principal de la PTP.
Porque vamos a ver. El servicio de cercanías de Barcelona o de Madrid es de los mejores de Europa,
si los comparamos con los de países con nuestro mismo nivel de renta. Porque claro, la reiterada comparación con Suiza o Noruega no conduce a ningún lado. El PIB per cápita suizo es 63.800 euros. El PIB per cápita español es de 22.800 euros (Cataluña 28.000 euros) [Datos 2014, fuente Eurostat].
Hay que compararse con países con parecido nivel de renta. Y en Europa estamos en el grupo de los llamados PIGS: Portugal, Italia, Grecia y España.
Ninguno de esos países tiene un servicio de cercanías que le llegue a la suela del zapato a las cercanías de aquí. Pero es que ni por asomo. No ya Portugal y Grecia están a años luz. Es que Italia, que tiene un PIB per cápita semejante, no puede resistir ninguna comparación. He visitado Roma más de 30 veces, por trabajo y familia. Ni la línea más cutre de aquí puede compararse al infierno de la red ferroviaria local romana, en ningún aspecto.
El otro país con el que podemos compararnos es Francia, que es un poco más rica, pero vale para comparar. Yo sólo conozco tres áreas: París, Marsella y Toulouse.
París es un mundo aparte, entre otras cosas por son 16 millones de habitantes. Con sus virtudes y defectos, el RER es otro mundo.
Pero Marsella y Toulouse sí que son más comparables. Y no hay color. Los "cercanías de Marsella" son una auténtica pesadilla. Hay estaciones, como L'Estaque, donde se podrían rodar películas de horror. Ni hay ascensores, ni hay personal en las estaciones, ni se cumplen los horarios, ni los trenes están limpios. En Toulouse es un poco mejor, pero aún así tampoco llegan al nivel del ferrocarril de aquí. Por poner un ejemplo, hace un año, al menos, en Toulouse-Matabiau había el mismo número de ascensores que en Garraf.
Sin duda la red tiene defectos, sin duda la gestión es mejorable, sin duda lloriquear puede comportar más inversiones. Pero la realidad es que tenemos unas redes de cercanías por encima de lo que era esperable y que cada vez más gente está cansada de este especie de lamento jeremiaco permanente: el victimismo al principio entretiene, pero al cabo de tantos, tantísimos años, cansa, porque es estéril, está basado en la media verdad y es propagado por quienes ningùn interés tienen en la mejora del ferrocarril, sino en el rédito político o en la subvención. Sí, yo estoy con Advocat en que hay un pensamiento si no único sí promovido, que termina por ofuscar.
Aquí al final hay que ver quién hace algo por ir mejorando la red, y quién no hace más que tirar piedras contra ella, simple y llanamente porque cree que sirve para sus intereses, que nada tienen que ver con el tren ni con el transporte público.
Coda final: Que se pretenda poner como ejemplo de buena gestión a la Gene, cuando a los capitostes del ramo ha tenido que ir a buscarlos el juez a su despacho mientras destruían documentación y cuando la única obra ferroviaria de envergadura que ha intentado (las líneas 9/10 del metro) ha sido un completo desastre tanto desde del punto de vista de la planificación como de la ejecución, por no hablar de descontrol total en los costes, es síntoma de preocupantes anteojeras.
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