A l'edició d'avui de La Vanguardia en paper:
Consulta sí, pero...
Los ciudadanos acogen con escepticismo la consulta sobre el tranvía en la Diagonal
SANTIAGO TARÍN /JAUME V. AROCA - Barcelona
Consulta sí, pero sin ningún entusiasmo, sin que sea vinculante y, para la mayoría, sin urnas de por medio. Las decisiones políticas corresponden a los cargos electos, las técnicas a los ingenieros. Estas son algunas de las conclusiones de la encuesta realizada por La Vanguardia entre entidades y personalidades para pulsar sus impresiones ante la posibilidad de que la reforma de la Diagonal para incorporar el tranvía se resuelva en una consulta ciudadana como sugirió recientemente el alcalde, Jordi Hereu.
En general, da la impresión de que los ciudadanos han acogido con cierta perplejidad la iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona y hay quien malicia que, en realidad, el gobierno municipal está trasladando a los ciudadanos lo que el municipio no sabe o teme decidir. En suma, la propuesta participativa no ha sido muy bien acogida. Incluso hay quien se pregunta: si consultan sobre el tranvía, por qué no hacerlo también sobre el controvertido túnel del AVE. No todas las instituciones han querido pronunciarse. Por ejemplo, han guardado silencio el RACC, Foment del Treball o la Cambra de Comerç.
Lluís Cantallops (arquitecto, redactor del primer estudio sobre el tranvía en la Diagonal). "No es fácil responder. Creo que está bien abrir los debates a la opinión pública, pero... a ver cómo acaba".
Miguel Ángel Fraile (Confederació Catalana del Comerç). "Una votación de sí o no no llevará a ningún lado, porque es un tipo de proyecto que tiene muchas aristas. Sí sería buena una participación de las personas que están próximas al proyecto y que la administración aceptara las sugerencias. Se trataría de abrir un amplio debate y, si los resultados no complacen, ejercer luego como ciudadanos nuestro derecho al voto en las elecciones".
Alejandro Goñi (Pimec-Sefes). "Barcelona es una ciudad con muchos ámbitos de participación. En el caso de la Diagonal, no veo mal una consulta limitada a los afectados, como vecinos o comerciantes, pero no una votación en toda la ciudad para esta cuestión. Nosotros elegimos unos representantes para que nos gobiernen, y no todo puede ser sometido a consulta. En el caso de la remodelación de una plaza o de un mercado, preguntar a los afectados no está mal, y no de forma vinculante, sino consultiva".
Ricard Riol (Promoció del Transport Públic). "Las consultas populares sirven para tomar decisiones políticas, no técnicas. ¿Participación democrática? Sí, pero una participación inteligente. Lo realmente sustantivo no es qué va a ocurrir con los seis metros que ocupará el tranvía en una avenida que tiene cincuenta de ancho por cuatro kilómetros de largo. Lo sustantivo es preguntar a los ciudadanos: ¿quieren que el coche particular deje de ser prioritario en la Diagonal? Lo que se debe preguntar a los ciudadanos es si quieren otro modelo de movilidad, y lo que no se les puede pedir es que hagan de ingenieros".
Silvia Giménez-Salinas (decana del Col · legi d´Advocats). "Siempre es bueno una consulta no vinculante sobre proyectos y modificaciones, en este caso concreto urbanísticas, que afectan a la ciudadanía, por tal de conocer las necesidades de las personas y sus argumentos".
Josep Maria Rovira (Col · legi d´Enginyers Industrials). "La remodelación de la Diagonal obedece a criterios de estricta movilidad: transformar una vía de paso a una para vivir, con una profunda remodelación del transporte público. Esto supone el conocimiento de los afectados, que son los comerciantes y los vecinos del entorno. Para ello hay muchas formas, como comisiones de trabajo. Como colegio, creemos que cabe consultar a las personas afectadas, pero no entramos en cómo".
Eva Granados (UGT). "Cualquier modo de participación es positivo, pero creemos que centrar un debate en el tranvía puede reducir, simplificar una discusión que es mucho más importante: ¿qué movilidad queremos para Barcelona? Porque, en el fondo, poner
Jordi Ludevit (decano del Col · legi d´Arquitectes de Catalunya). "Corresponde al Ayuntamiento, elegido democráticamente, decidir de qué manera se activan los mecanismos de consulta y participación en los proyectos de ciudad. Unos mecanismos que en Barcelona, más allá de los que prescriben las normas, son muchos y contrastados".
Antoni Giró (rector de la Universitat Politècnica de Catalunya). "Es una decisión que corresponde al gobierno municipal. En cualquier caso, ante un proyecto de tanto calado correspondería, en primera instancia, el encargo de un estudio a expertos en movilidad y en simulación, para que se analicen los pros y los contras y se evalúen el impacto económico y social del proyecto. A partir de este estudio y de los informes técnicos complementarios que se estimen adecuados, se deberían tomar las decisiones políticas que correspondan".
María Victoria de Argila (Real Club de Polo). "Los ciudadanos de Barcelona son los que han elegido al actual Consistorio y es desde allí desde donde se han de tomar las decisiones, intentando con un diálogo abierto y consensuado encontrar el proyecto más adecuado para el bienestar de los barceloneses".
Jordi Clos (Gremi d´Hotels de Barcelona). "Es un error esta iniciativa del Ayuntamiento. El alcalde dispone de suficientes mecanismos para conocer el estado de la opinión de la ciudad y de las instituciones. En cualquier caso, una vez tomada esa decisión, lo que no se debe plantear es un referéndum sobre sí o no al tranvía. El debate debe centrarse en la solución del trazado a lo largo de la Diagonal. El gremio es partidario del tranvía".
Manuel Carreras (Círculo Ecuestre). "La consulta es un error, pero es evidente que ya no pueden echarse atrás. En cualquier caso, el Círculo es partidario del tranvía, y creemos que no debe debatirse el sí o el no al tranvía en la Diagonal. Esa es una decisión que ya está tomada. Si hay que votar, que sea sobre si el tranvía debe circular por el centro de la Diagonal o por el lateral".
Manuel Ferri (CC. OO.). "No es necesario hacer un referéndum. En mi opinión, es un modo de liar la troca.El asunto que deberíamos debatir es: ¿restringimos el tráfico en la ciudad? Esto sí que tendría sentido someterlo a un referéndum. Lo que nos parece absurdo es decidir en una consulta si las vías van a un lado u otro de la calzada. Puestos a hacer consultas, ¿por qué no hemos preguntado sobre el 22@ o por el túnel del AVE?".
Josep Lluís Franco (A. VV. Esquerra de l´Eixample). "Está bien organizar una consulta, pero yo creo que no pueden pedirnos que resolvamos sus problemas técnicos. Si quieren hablar de la movilidad en el Eixample, estaremos encantados, pero no pueden pedir a los vecinos que decidan por los ingenieros, y al revés, no se puede pedir a los ingenieros que decidan lo que compete a la voluntad de todos los ciudadanos".
Josep Oriol (decano del Col · legi d´Enginyers de Camins). "Estamos a favor de la información y de la participación en los grandes proyectos urbanísticos y de infraestructuras, pero las consultas no han de ser vinculantes. Hay decisiones políticas que buscan el interés general que no pueden depender de una consulta que sólo moviliza a los contrarios al proyecto. Por desgracia, la sociedad padece un índice de movilización muy bajo. Los políticos han de decidir: es su responsabilidad y su función".
* El ´dret a decidir´ no motiva a la Diagonal - VIENE DE LA PÁGINA ANTERIOR
* TMB y CiU ya hicieron consultas sobre la avenida
CONSULTA SÍ, PERO... LAS OPINIONES DE LA CIUDADANÍA
El ´dret a decidir´ no motiva a la Diagonal
VIENE DE LA PÁGINA ANTERIOR
SILENCIO El RACC, la Cambra de Comerç y Foment del Treball prefieren no pronunciarse
PROTESTA Los sindicatos, las asociaciones de usuarios y los vecinos son muy críticos
del AVE. No todas las instituciones han querido pronunciarse. Por ejemplo, han guardado silencio el RACC, Foment del Treball o la Cambra de Comerç.
Lluís Cantallops (arquitecto, redactor del primer estudio sobre el tranvía en la Diagonal). "No es fácil responder. Creo que está bien abrir los debates a la opinión pública, pero... a ver cómo acaba".
Miguel Ángel Fraile (Confederació Catalana del Comerç). "Una votación de sí o no no llevará a ningún lado, porque es un tipo de proyecto que tiene muchas aristas. Sí sería buena una participación de las personas que están próximas al proyecto y que la administración aceptara las sugerencias. Se trataría de abrir un amplio debate y, si los resultados no complacen, ejercer luego como ciudadanos nuestro derecho al voto en las elecciones".
Alejandro Goñi (Pimec-Sefes). "Barcelona es una ciudad con muchos ámbitos de participación. En el caso de la Diagonal, no veo mal una consulta limitada a los afectados, como vecinos o comerciantes, pero no una votación en toda la ciudad para esta cuestión. Nosotros elegimos unos representantes para que nos gobiernen, y no todo puede ser sometido a consulta. En el caso de la remodelación de una plaza o de un mercado, preguntar a los afectados no está mal, y no de forma vinculante, sino consultiva".
Ricard Riol (Promoció del Transport Públic). "Las consultas populares sirven para tomar decisiones políticas, no técnicas. ¿Participación democrática? Sí, pero una participación inteligente. Lo realmente sustantivo no es qué va a ocurrir con los seis metros que ocupará el tranvía en una avenida que tiene cincuenta de ancho por cuatro kilómetros de largo. Lo sustantivo es preguntar a los ciudadanos: ¿quieren que el coche particular deje de ser prioritario en la Diagonal? Lo que se debe preguntar a los ciudadanos es si quieren otro modelo de movilidad, y lo que no se les puede pedir es que hagan de ingenieros".
Silvia Giménez-Salinas (decana del Col · legi d´Advocats). "Siempre es bueno una consulta no vinculante sobre proyectos y modificaciones, en este caso concreto urbanísticas, que afectan a la ciudadanía, por tal de conocer las necesidades de las personas y sus argumentos".
Josep Maria Rovira (Col · legi d´Enginyers Industrials). "La remodelación de la Diagonal obedece a criterios de estricta movilidad: transformar una vía de paso a una para vivir, con una profunda remodelación del transporte público. Esto supone el conocimiento de los afectados, que son los comerciantes y los vecinos del entorno. Para ello hay muchas formas, como comisiones de trabajo. Como colegio, creemos que cabe consultar a las personas afectadas, pero no entramos en cómo".
Eva Granados (UGT). "Cualquier modo de participación es positivo, pero creemos que centrar un debate en el tranvía puede reducir, simplificar una discusión que es mucho más importante: ¿qué movilidad queremos para Barcelona? Porque, en el fondo, poner
Jordi Ludevit (decano del Col · legi d´Arquitectes de Catalunya). "Corresponde al Ayuntamiento, elegido democráticamente, decidir de qué manera se activan los mecanismos de consulta y participación en los proyectos de ciudad. Unos mecanismos que en Barcelona, más allá de los que prescriben las normas, son muchos y contrastados".
Antoni Giró (rector de la Universitat Politècnica de Catalunya). "Es una decisión que corresponde al gobierno municipal. En cualquier caso, ante un proyecto de tanto calado correspondería, en primera instancia, el encargo de un estudio a expertos en movilidad y en simulación, para que se analicen los pros y los contras y se evalúen el impacto económico y social del proyecto. A partir de este estudio y de los informes técnicos complementarios que se estimen adecuados, se deberían tomar las decisiones políticas que correspondan".
María Victoria de Argila (Real Club de Polo). "Los ciudadanos de Barcelona son los que han elegido al actual Consistorio y es desde allí desde donde se han de tomar las decisiones, intentando con un diálogo abierto y consensuado encontrar el proyecto más adecuado para el bienestar de los barceloneses".
Jordi Clos (Gremi d´Hotels de Barcelona). "Es un error esta iniciativa del Ayuntamiento. El alcalde dispone de suficientes mecanismos para conocer el estado de la opinión de la ciudad y de las instituciones. En cualquier caso, una vez tomada esa decisión, lo que
TMB y CiU ya hicieron consultas sobre la avenida
La reforma de la Diagonal y, en concreto, la implantación del tranvía en su tramo central ya era objeto de debate hace una decena de años. En 1997, TMB efectuó una encuesta entre los barceloneses en el que el 68% de los entrevistados se mostraban convencidos de que el tranvía circularía por toda la Diagonal y un 76,5% lo consideraba una buena idea. Tres años después, el grupo municipal de CiU, que presidía Joaquim Molins, efectuó un nuevo sondeo por carta, circunscrito a más de 4.000 vecinos de la Diagonal, en el que se planteaba la posibilidad de aprovechar la instalación del tranvía para hacer de la avenida en "un verdadero paseo peatonal, reducir la contaminación acústica y resolver los conflictos en la acera entre los peatones, las bicis y las motos. El 55% de las personas que respondieron la consulta se manifestaron a favor de que el tranvía circulara por la Diagonal y el 44% opinó que no sería conveniente. Entre las dos opciones de ordenación de la avenida propuestas por CiU - en ambos casos con el tranvía circulando por las calzadas laterales-, la de situar el carril bici más alejado del lugar por donde pasarían los convoyes fue la preferida.
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