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Las obras de Sagrera-Meridiana cortarán tres líneas de Cercanías
• Los trabajos dejarán inservible 5 meses desde abril la estación de Sant Andreu Arenal
• La L-1 del metro será la alternativa para absorber a los miles de viajeros diarios
CRISTINA BUESA
BARCELONA
Vienen tiempos difíciles para los usuarios de Cercanías. La modernización de la red ferroviaria tiene un precio alto, que son las obras. El nuevo episodio, probablemente el más conflictivo desde el caos de Bellvitge, se prevé a partir de abril. La construcción de la futura estación de Sagrera-Meridiana obligará a cerrar Sant Andreu Arenal, con lo que los miles de usuarios de tres líneas tendrán que ser desviados al metro. Y la operación durará ni más ni menos que cinco meses, según ha podido saber este diario.
El verano no preocupa demasiado a los responsables de Renfe porque el descenso de viajeros es más que notable. Sin embargo, el inicio del dispositivo –probablemente a partir de Semana Santa– y los meses centrales (sobre todo mayo y junio) sí angustian. Se trata de la C-4, procedente de Manresa y que atraviesa el Vallès Occidental, con 105.000 viajeros diarios; la C-3, cuyo origen es Vic y cruza el Vallès Oriental, con 23.000; y la C-7, que viene de Castellbisbal y pasa por Cerdanyola Universitat, con 16.000 clientes al día.
La compañía ferroviaria estudia con la Conselleria de Política Territorial i Obres Públiques cómo dirigir esa marabunta de viajeros que quedarían en una parada, ubicada en plena Meridiana, en la que es inviable organizar un servicio de autobuses eficiente. Para más inri, en ese momento el responsable de Cercanías ya será la Generalitat.
PLAN DE MOVILIDAD / El destino natural será la L-1, concretamente la estación de Fabra i Puig, que se encuentra a una decena escasa de metros de Sant Andreu. No obstante, las condiciones de esta parada de Cercanías no son las más óptimas, ya que tanto las escaleras mecánicas como las normales son muy estrechas. El plan de movilidad que aún se está estudiando contempla también que parte de los pasajeros baje en algún municipio anterior, por ejemplo Montcada Bifurcació, y así minimizar las consecuencias de una marea humana que a duras penas podrá engullir el suburbano barcelonés.
Toda esta reorganización sigue todavía negociándose. Renfe quiere que dure lo menos posible, según admite uno de sus directivos, y sobre todo que finalice antes de que comience el colegio. Quienes ejecutan la obra, en este caso Adif, saben que unos trabajos de este calado precisan su tiempo. La nueva estación de Sagrera-Meridiana, una de las joyas de la corona del futuro sistema de transporte, conectará Cercanías (las tres líneas ahora perjudicadas) y cuatro líneas de metro, recordó ayer un portavoz de la empresa.
MÁS CATENARIA RÍGIDA / Como aperitivo, entre el 25 de diciembre y el próximo 3 de enero se interrumpirá el tráfico en estas líneas entre Sant Andreu Arenal y Torre Baró para instalar catenaria rígida, unos trabajos que se realizan desde ya hace un año por tramos. Renfe y Adif detallarán mañana las alternativas de transporte.
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