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El Govern se plantea privatizar las paradas de la línea 9 del metro para financiar la obra
La gran cantidad de modificaciones en el proyecto dispara la factura, que se ha triplicado | Nadal precisa que este método de aportación privada no afectará al usuario
La expresión sacar dinero de debajo de las piedras la quiere hacer buena la Conselleria de Política Territorial. Si para financiar obras viarias, como el desdoblamiento del Eix Transversal, se ha recurrido al peaje en la sombra - el constructor cobra de la Administración una cantidad según el tráfico-, el departamento que dirige Joaquim Nadal se plantea ceder la gestión de las estaciones de la línea 9 del metro para lograr los 3.000 millones que aún faltan por cubrir del presupuesto.
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Así lo anunció ayer el propio Nadal durante la presentación del pacto nacional de infraestructuras que realizó en el Col·legi d´Enginyers Industrials de Catalunya. El conseller afirmó: "El Govern debe encontrar fórmulas un poco imaginativas para abordar la diferencia entre la parte que ya tenemos financiada, unos 3.500 millones de euros, y los 3.000 que faltan para acabar".
Esto significa que Política Territorial estima que el coste de la L9, de 48 kilómetros, ascenderá a 6.500 millones, una cantidad que triplica la que se presupuestó en el plan director de infraestructuras 2001-2010, aprobado en el 2002. Entonces, la factura se fijó en 1.948 millones de euros, 2.248 si se incorporaba el coste de los trenes. Esta cifra ha ido subiendo con el paso de los años - se empezó en el 2003- y las últimas superaban los 4.000 millones.
A partir de los nuevos cálculos - propiciados por los numerosos cambios que se han tenido que introducir en el proyecto dejado por el anterior ejecutivo de Jordi Pujol-, Joaquim Nadal apuntó que el último diferencial de 3.000 millones se plantean cubrirlo con la participación del sector privado. Entre los sistemas que estudian Gisa e Ifercat - empresas de la Generalitat responsables de los proyectos ferroviarios- está la concesión de obra pública, equiparable al peaje en la sombra,que se aplicaría en la construcción y explotación de las estaciones. Pero no en la línea como tal, de la que se ocupará TMB, la compañía municipal que opera toda la red de metro.
Este mecanismo permitiría a empresas ajenas a la Administración asumir una parte del coste de construcción de la infraestructura - las estaciones- y obtener ingresos por los comercios que se instalen o mediante un pago anual que satisfaría la Generalitat según el volumen de viajeros que se registre en cada una de las paradas cedidas. Son dos de las fórmulas que se barajan en el departamento, pero "no son las únicas", subrayaron. Este sistema es el que ya se utiliza en las nuevas autovías catalanas - como en la C-17 de Berga, recién abierta- donde la concesionaria cobra respecto al tráfico que soporta.
En el caso de la L9 - se piensa en el mismo sistema para la ampliación de la L2-, esta aportación privada se aplicaría a las estaciones de los tramos cuya explotación aún no ha sido adjudicadas. Aunque la obra civil ya ha sido otorgada en todo el trazado - en algunas zonas se ha modificado o está pendiente de modificación, como es el caso de una parte del tramo central, entre Mandri y Zona Universitària-, la gestión del servicio sólo se ha otorgado a TMB en el extremo Besòs. Esto afecta al trazado que discurre desde Badalona y Santa Coloma hasta Sagrera-Meridiana, donde se inaugurará de forma parcial el servicio de la L9, entre septiembre del 2009 y marzo del 2010.
El encarecimiento de la L9 se debe en buena parte a la gran cantidad de modificaciones que ha sufrido el proyecto. Entre las más destacadas está el cambio de trazado en el núcleo urbano de El Prat y en el interior del aeropuerto, la prolongación hacia el polígono Pratenc o el reajuste de todo el tramo central, entre Sagrera-Meridiana y Zona Universitària que, tras un reestudio del subsuelo, se moverá ligeramente, tanto en la trayectoria como, sobre todo, en la profundidad del túnel. También se han previsto más estaciones - Motors, prisión de Zona Franca, entre otras- y se han encargado más tuneladoras, de modo que habrá cinco trabajando al unísono.
El conseller insistió en que no se trata "más que de un método de financiación que no afectará al usuario". Si no hay privados, la obra se acabará a costa de los presupuestos, en un nuevo capítulo de una historia que se remonta al Govern de CiU. Ya entonces se ideó, a la vista de la magnitud, que se costeara con el llamado método alemán o de llave en mano.La constructora hace el trabajo y no lo cobra hasta que lo entrega. Una táctica dilatoria.
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