De EPC:
La L-4 recupera la normalidad el lunes tras 2 meses de corte
1. • El metro volverá a cubrir el tramo entre Ciutadella-Vila Olímpica y La Pau
2. • La renovación de 2,4 km de vías reducirá la vibración que sufren los vecinos
JORDI SUBIRANA
BARCELONA
La línea 4 del metro recuperará en parte la normalidad el próximo lunes. Ese día se reiniciará el servicio ferroviario entre las estaciones de Ciutadella-Villa Olímpica y La Pau tras haber estado cerrado dos meses por unas obras. Los trabajos llevados a cabo, de los que solo quedan pequeños detalles que concluirán a finales de septiembre, tienen como objetivo reducir sustancialmente las vibraciones que sufren los vecinos desde hace 30 años por el paso de los convoyes y acabar con las filtraciones de agua en los túneles.
El proyecto, que ha costado 7,1 millones de euros, consiste en la renovación de los 2,4 kilómetros que separan las estaciones del Bogatell y de Selva de Mar, donde se concentran los problemas, y en trabajos de impermeabilización. El origen de los inconvenientes está en que el túnel se construyó muy cerca de la superficie para evitar el nivel freático de la zona debido a su composición geológica y a la cercanía del mar.
Para reducir las vibraciones, los técnicos del Departament de Política Territorial i Obres Públiques (PTOP) y los de Transportes Metropolitanos de Barcelona han optado por sustituir las traviesas horizontales rígidas entre los raíles por otras que cuentan con unas sujeciones elásticas que amortiguan las vibraciones, y por reducir la distancia entre las traviesas de 65 a 50 centímetros, dijo el responsable de geología y obras subterráneas del PTOP, Jordi Jubany.
Además, han colocado carriles más pesados --64 kilos por cada metro de vía en lugar de los 54 anteriores--, han renovado el balastro (la grava) de las vías y han cambiado los aparatos que permiten al tren cambiar de vía por otros antivibratorios.
SELLADO DE LAS JUNTAS
Para combatir las filtraciones que afectan a los muros subterráneos que hacen de pantalla, el PTOP y TMB han sellado y reparado las juntas causantes de las filtraciones y han instalado un filtro geotextil que impermeabiliza la base del túnel y un tubo de recogida y evacuación de las aguas.
La pruebas previas realizadas en un tramo de 100 metros cercano a la rambla del Poblenou parecen confirmar que el problema está en vías de solución. Según Jubany, las vibraciones han descendido a niveles legales, aunque no desaparecerán totalmente. Estos días, varios convoyes hacen pruebas en el tramo sin pasaje, y ahora quedan las mediciones más importantes: con el metro en funcionamiento. Los vecinos esperan que la solución sea definitiva, aunque habrá que ver si es así.
MANTA INFLAMABLE
Este es el quinto proyecto que se pone en marcha para acabar con las vibraciones. Sin embargo, hasta ahora ninguno ha funcionado bien. Entre los distintos ensayos realizados, los operarios intentaron revestir el túnel con una manta elástica aislante e instalar los raíles y la traviesas sobre esta, pero se desestimó porque era inflamable.
Las molestias empezaron en los años 70. La poca profundidad a la que se tuvo que construir el túnel intensificó los temblores. "Estaban muy por encima de lo permitido", recordó una afectada, Anna Bonet. Las protestas se iniciaron en esa época aunque se agudizaron en el 2004, cuando empezaron a salir grietas en las fincas de la calle de Pujades por donde transcurre el metro. Fuentes de la Generalitat negaron que esté previsto reparar las grietas porque no se ha probado que haya una relación entre fisuras y vibraciones.
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