De La Vanguardia en paper d'ahir:
* Las vacaciones del bus - ÓSCAR MUÑOZ
Las vacaciones del bus
Las frecuencias de paso en agosto, sensiblemente menores a las de julio, provocan quejas de usuarios
TMB ha reforzado el servicio este verano al comprobar que en el 2009 fue insuficiente en algunas líneas
ÓSCAR MUÑOZ - Barcelona
El descenso de la actividad general en Barcelona durante el periodo estival conlleva, cada año, un recorte en la oferta del transporte público. Los que más lo notan son los usuarios del autobús, que en muchos trayectos se ven obligados a esperar mucho más que de costumbre la llegada de los vehículos a las paradas. La flexibilidad de este servicio permite adaptar la oferta a cada momento según convenga con más facilidad que otros, como el metro, el tren o el tranvía. Pero este año, la persistencia de la crisis económica ha llevado a gran cantidad de barceloneses a quedarse en la ciudad, de modo que hay más gente que otros veranos. En el 2009 ya se dio este fenómeno, con mayor intensidad de lo que se previó, de modo que el servicio programado entonces por TMB se quedó corto, según reconoce la propia compañía. Así las cosas,
cara a la presente campaña, se ha ampliado el número de vehículos, aunque para no pocos viajeros la medida sigue siendo insuficiente, especialmente en agosto.
"Las líneas que cubren las zonas más concurridas en verano, que también son las más turísticas, como el centro, las playas, el Park Güell... se refuerzan, pero otras, que tienen menos actividad, como las que dan servicio a centros escolares, se reducen", explica la tercera teniente de alcalde y presidenta de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), Assumpta Escarp, quien subraya que en verano "debe programarse un servicio que responda al máximo a la demanda, de modo que los vehículos no vayan vacíos pero tampoco hasta el extremo de que se supriman rutas". Se trata, en suma, de situarse en punto medio, para, sin pervertir la función de servicio público, mantener una cierta eficiencia económica. La edil recuerda que para hacerlo posible la empresa sigue contratando mucho personal para cubrir el verano.
Escarp destaca que "la oferta de este verano es superior a la que se programó en el 2009 y a la demanda real que finalmente hubo", como se observa en el gráfico de la página siguiente.
"La hemos mejorado sensiblemente porque el año pasado recibimos quejas por las frecuencias, que en algunas líneas eran demasiado amplias y había que mejorarlas", reconoce la teniente de alcalde, que asegura ser consciente de las esperas que se siguen sufriendo en algunas líneas.
La fluctuación de la oferta estival es grande. Si se toman como referencia los datos de pasaje registrados este verano, las diferencias entre junio y julio son prácticamente imperceptibles. El primer mes, los buses de TMB transportaron 16,4 millones de viajeros y el segundo, 15,6 millones.
Así,
a finales de junio y principios de julio, el servicio se ha mantenido en valores próximos a los del invierno, por encima del 90%. Pero a partir del 12 de julio los efectivos comenzaron a bajar.
El año pasado, se llegó al 48,4% de la oferta de invierno en la segunda semana de agosto. Fueron los días con menos autobuses del año. En el 2010, la franja con menos servicio (en las mismas fechas) se ha mantenido siempre por encima del 68% de lo habitual a lo largo del curso. A partir de esta semana - la última de agosto-,la oferta va a ir creciendo progresivamente. La previsión es que el lunes próximo ya vuelva a situarse por encima del 90% de los valores habituales.
En número de vehículos en la calle, el máximo programado en la primera quincena de julio de este año ha sido 837 (45 más que en el 2009), 770 la segunda quincena (nueve más que el año pasado) y 571 en agosto (seis más). En invierno, habitualmente circulan 1.090 autobuses de TMB.
La operación de verano incluye medidas de refuerzo en las líneas más transitadas. Así, los días laborables se están poniendo buses articulados en siete líneas que normalmente circulan con buses simples (36, 41, 57, 59, 64, 71 y 157) y seis los fines de semana (10, 17, 45, 57, 64 y 157).
Desde hace años, julio es prácticamente igual a junio en cuanto al volumen de actividad de la ciudad. Si no fuera porque ya no hay colegios, no habría casi diferencia. Y
últimamente se ha observado que agosto, especialmente la primera quincena, se parece cada vez a los dos meses precedentes. Las fronteras temporales de antaño están desapareciendo. Y, por tanto, las administraciones se ven obligadas a adecuar sus servicios públicos.
En el metro, la reducción no se aprecia tanto como en el autobús. En julio se ha mantenido el mismo nivel que en junio. No en vano, el pasaje incluso ha crecido en comparación con junio (ha pasado de 32,4 millones a 32,6 millones). Pero en agosto, los intervalos de paso de los trenes se han ampliado.
LAS VACACIONES DEL BUS LAS OPINIONES DE LOS VIAJEROS SOBRE EL SERVICIO EN VERANO
Resignación, protestas, pero también comprensión, entre los viajeros por las largas esperas en las paradas de autobús
"Vete a saber cuándo vendrá"
Ó. MUÑOZ - Barcelona
Tras veinte largos y calurosos minutos de espera, llega el 73 a la plaza Orfila, en el barrio de Sant Andreu. Son cerca de las doce de la mañana. Los viajeros que lo esperan en la parada llevan un buen rato comentando la demora del autobús.
"Hay veces que tarda 35 o 40 minutos - lamenta Carmen Fernández-y si estás trabajando te pasas en la calle media jornada". En la misma marquesina, Pedro Mármol, que como Carmen se dirige al Bon Pastor, sube el tono de la crítica. "Es una vergüenza, el transporte público está pensado para los intereses del Ayuntamiento, no los del ciudadano, y si hay menos gente, ponen menos autobuses".
No con tanta demora como el 73, un 34 llega a la parada de Sagrera/ parque de la Pegaso. Joana Pérez corre para alcanzarlo, pero cuando llega al poste, el vehículo ya ha partido. "¡Joooohhh! Ahora habrá que tener paciencia, porque vete a saber cuándo vendrá el próximo", comenta con la voz entrecortada y casi sin aire tras el sprint. Y no yerra, porque
hasta 23 minutos más tarde no llega otro 34. "Si lo llego a saber voy en metro - reconoce-,pero con el día que hace me apetece el autobús, es más agradable".
Mucho mejor lo tiene Rafa González, que se dirige a la playa de la Barceloneta. Él también ha elegido el autobús, el 71, en la parada Espronceda/ Clot. Sólo cuatro minutos ha esperado. Ya dentro, comenta que estos días lo toma a diario y "funciona perfectamente, además, como en agosto hay menos tráfico, va más rápido". Esta línea es una de las que TMB ha reforzado poniendo modelos articulados en previsión de un aumento de afluencia. Y lo cierto es que, al mediodía, va bastante lleno.
"El autobús es un buen servicio, también en verano", valora Josep Sáez en Gran Via/ Tetuan, donde espera el 56 en dirección Sants. "Es lógico que este mes haya menos frecuencia, porque, aunque hay bastante gente, no es lo mismo que el resto del año". Josep reconoce que "siempre se puede pedir más, pero lo que hay está bien". En el poste se informa de que los intervalos habituales de paso de esta línea son de entre8y11 minutos. Josep lleva cinco esperando y al poco el autobús hace acto de aparición. También en la Gran Via, muy cerca del paseo de Gràcia, una pantalla indica el tiempo de espera para cada bus. En esta ocasión, el 54 se lleva la palma con 19 minutos.
Una de las paradas más concurridas es la del paseo de Gràcia, frente a la casa Batlló, de subida. Por allí pasan dos líneas estratégicas para los turistas - la 24 y la 28-que conducen al Park Güell. Mauro Scarzo, italiano de Roma, espera junto a sus dos hijos. "Llevamos toda la semana en Barcelona y nos desplazamos en autobús por la ciudad sin problemas - explica-,es cómodo, los vehículos son muy nuevos, están limpios y vas fresquito". Al poco, llega un 28. "Este es el nuestro, la verdad es que no ha tardado mucho", prosigue con visible satisfacción. No lo ve igual Josep Llopart, que espera el 22 para ir a Pedralbes. "Lo único que funciona bien es el aire acondicionado - espeta-,lo demás va como va, hay que armarse de paciencia y, encima, cambian continuamente los recorridos y las paradas, en la zona de la Bonanova nos van a marear, dicen que es por las obras de la línea 9 del metro...".
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