La nueva tendencia del Ayuntamiento de Barcelona, abrace un árbol antes de subir o después de bajar del autobús. Esta camaña consiste en acercar la naturaleza que crece despreocupada y con una actitud arrogante hacia nuestros queridos políticos locales, convertidos en los nuevos faraones de la baldosa. Su afán por cambiar todas las baldosas de Barna llega a extremos tales que se ha declarado la guerra al asfalto. Los primeros en caer, fueron los dos bulevares de la Diagonal, con su rancio alquitrán que con sus poderes influyentes jedi, conseguían mantener para si a los millones o trillones (segun el diario que se lea) de consumidores que no se acercaban a los templos o catedrales del consumo. No intenten buscar una humilde capilla del comercio tradicional en la Diagonal, y no pierdan mucho tiempo con recuerdos, pues con el tiempo se perdió cualquier señal de comercio popular. Ahora, abundan títulos conocidos, sucursales, filiales, franquicias, agencias... dependientes de una matrices que solo entienden una cultura popular, la del dinero de los ciudadanos.
En este contexto, los faraones, tenían un problema, demasiado espacio dedicado al transporte público. No se concebía en sus mentes tanta parada de autobús, y aun peor, que sus usuarios disfrutasen de esos jardines eliseos que eran los bulevares. Habia que atajar esta cuestión. Lo primero fue inventar la nova xarxa bus, una combinacion de letras y números que hacian mas ininteligible el galimatias de buses de la ATM. También se incluía un ajuste de paradas, a costa de incrementar la distancia entre las mismas. La Diagonal no iba a ser menos y de la noche a la mamañana, desaparecieron cuatro paradas. Bye, bye hasta otro ratito. Lo segundo que vino fue, cambiar la estructura de las paradas sobrevivientes, adaptadas para lucir nuestras melenas o frentes peladas, al viento del norte,y acompañadas de unos maravillosos árboles anillados en años, protagonistas de la campaña, abraza nuestros árboles al subir o al bajar del autobús. Del éxito e vivir una experiencia con la naturaleza, pronto se advirtió que habia que ampliar la campaña a mas grupos sociales, así vinieron eslóganes como los invidentes y los árboles un encuentro inesperado o, si tu silla de ruedas cabe, es que hemos hecho el pasillo de la parada de autobús demasiado amplio.
Conclusión, en este relato quiero dejar claro que sobran más faraones y menos árboles.
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