votar enviar imprimir 30/3/2008 DESAPARICIÓN DE UN MEDIO DE TRANSPORTE
El último 'tomb' del bus exclusivo
• El autobús especial deja de funcionar por falta de clientes tras 17 años de vida
Céntrico Uno de los buses en la plaza de Catalunya, ayer. CRISTINA BUESA
BARCELONA
El último día de servicio del Tombbus parecía dar la razón a los motivos de su cierre. Dejando de lado que los sábados son los días más flojos, el característico autobús azul partió de la plaza de Catalunya ayer a mediodía sin un solo cliente y, en el siguiente viaje, únicamente atrajo a una usuaria. De regreso, el mismo coche llevó a una pasajera en dirección a Francesc Macià y, en los escasos 20 minutos que dura todo el trayecto acumuló como máximo 12 viajeros. Llevaban años ofreciendo este itinerario deficitario y el ayuntamiento ha optado por prescindir de él retirando la subvención a la empresa concesionaria, Transports Ciutat Comtal.
Su crisis contrasta con el éxito de uno de sus hermanos gemelos, el Aerobus, que cubre la distancia hasta el aeropuerto. Mientras la parada del Tombbus aparecía ayer desierta, casi un centenar de turistas se amontonaban en la acera de enfrente para utilizar el otro. Ese será el destino de la mayoría de los 18 conductores del autobús que hasta ayer unía la plaza de Catalunya y la de Pius XII, resiguiendo los ejes comerciales del paseo de Gràcia y la Diagonal.
Sin tarifa integrada
El Tombbus nació hace 17 años como "complemento" del resto de líneas regulares que recorren estas calles. Justamente esa duplicidad con otros buses, el metro o hasta el tranvía es la que ha desencadenado el final. El toque de gracia lo acabó dando la integración tarifaria del 2001, de la que no participaba el Tombbus. Para viajar en el autobús de las lamparitas de salón y la música ambiental el ciudadano estaba obligado a pagar a parte (actualmente 1,50 euros).
"A mí me da muchísima pena que lo eliminen. Prefería pagar un poquito más e ir siempre sentada. Era usuaria diaria con mis amigas, ya que nos deja muy cerca de la iglesia de Bonanova donde vamos a misa", resumía la septuagenaria Aurea Vallet. La "comodidad" era la principal razón por la que otra pasajera, María Arrite, se declaraba incondicional de la línea. Precisamente una de las críticas más extendidas al Tombbus era su carácter de exclusividad. En algunos foros de Internet hace días que se celebraba su desaparición, con calificativos como "pijobus, oseabus o Chanelbus" y se recalcaba que era "un transporte para ricos" pagado con los impuestos de todos los barceloneses.
El más cómodo
Promocionado como la shopping line (la línea de las compras) o como "el bus más cómodo para ir por el centro", algunos de los escasos pasajeros de ayer desconocían el cierre. "¡Qué bonito!, no lo había utilizado nunca", saludó una mujer al conductor. Y el chófer, Antonio Rodríguez, le sonrió: "Pues llega por poco porque hoy mismo se acaba".
Rodríguez se mostraba resignado por la desaparición del autobús aunque reconocía que, como chófer, el itinerario era bastante aburrido. "Después de cinco horas yendo y viniendo por la Diagonal y el paseo de Gràcia con tráfico acabas un poco cansado, así que agradeceré un cambio de ruta", confesaba. Los siete vehículos del Tombbus dieron ayer sus últimos desangelados tombs antes de morir definitivamente. Por algo tomb significa tumba en inglés.
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