SOS de los bomberos para salvar su patrimonio
L. Sierra
Media docena de coches de bomberos del siglo XIX y principios del XX, decenas de instrumentos (cascos, hachas, extintores, pitones de mangueras...) y miles de fotografías esperan que se les encuentre un destino digno cuando, dentro de dos o tres meses, se derribe el viejo cuartel de la calle Provença para ampliar el hospital Clínic. La Plataforma per a la Defensa del Patrimoni Històric de Bombers de Barcelona explicó ayer que existe el peligro de dispersión de este legado y ya ha reclamado, como el lugar más adecuado, el cuartel en desuso del Poble Sec en la calle Lleida. El área de Prevención, Seguridad y Movilidad que dirige la concejal Assumpta Escarp ha descartado esta ubicación, destinada a ampliar instalaciones de la escuela Jacint Verdaguer. Se trabaja, dice el Ayuntamiento, en un proyecto global de museo de movilidad y prevención, aún sin sede.
Los coches antiguos están en un antiguo taller de reparaciones del cuartel de Provença. Hay, entre otros, una bomba de vapor (la más antigua en España) Merryweather de tracción animal, comprada en 1877, un vehículo Maguri, con una escalera de 30 metros, que data de 1929, o una bomba de vapor Liusna 3, de 1889 (en la foto). Son, como recordó Antoni Galilea, presidente de la plataforma, elementos de los 175 años de historia del cuerpo de Bombers de Barcelona, que cada año visitan 4.000 escolares.






