En España, el Estado siempre ha visto eso del canon como algo que incordiaba, y muy especialmente a Renfe, y lo ha dejado allí en la frontera entre lo terrenal y lo místico, a la espera de mover ficha cuando alguien se acuerde de ello.
Que ADIF determine el canon, no supondría el fin del desequilibrio entre los operadores ferroviarios, excepto que como sujeto que participa del "libre mercado ferroviario", determine unos tributos acordes a la realidad de los operadores ferroviarios que están y que quieran estar.
Además, un canon que debería eliminarse, es el que corresponde a los vehículos históricos, de esta manera se fomentaría su uso y por ende, se facilitaría la creación de "nuevas rutas históricas".

