22-11-2007
El túnel ferroviario de Horta, la última esperanza para descongestionar los accesos en transporte público a Barcelona desde el Vallès, corre peligro de muerte. El plan que la Conselleria de Medi Ambient --en manos de ICV-EUiA-- ha presentado a algunos de los nueve municipios que rodean Collserola prevé la protección de todo el espacio natural del parque. Y eso incluye las reservas de terreno hechas hace décadas para la futura galería, en Cerdanyola y Barcelona.
La desaparición del túnel choca frontalmente con los intereses del ayuntamiento de la capital catalana --que trabaja en un plan alternativo para levantar esa hipoteca-- y es uno de los obstáculos que encalla la negociación entre ambas partes. Otra conselleria, la de Política Territorial, que también defiende el túnel, aseguró ayer desconocer estos planes.
Según Medi Ambient, esos terrenos sitos, los barceloneses, al lado del velódromo de Horta pasan a formar parte del plan especial de interés natural (PEIN). Eso significa, según se explica en la página web de la conselleria que estas zonas tienen un régimen jurídico "destinado a garantizar la conservación de sus valores naturales" ante la posible degradación que podrían sufrir por culpa de "urbanizaciones e infrastructuras...". Más claro: "El PEIN es una reserva de suelo que se excluye de transformaciones importantes".
TRES TÚNELES
Inicialmente, en tiempos del desarrollismo, se planificaron tres túneles. El de Vallvidrera se hizo en los 80. El central, que pinchaba en la vertical de la avenida del Hospital Militar, se descartó por innecesario, y el de Horta --reconvertido en galería ferroviaria-- ha quedado como la eterna aspiración.
Aunque en stand by, el plan no ha sido olvidado por el ayuntamiento. Según fuentes municipales, "en la contrapropuesta se respetan las reservas de suelo" para esta eventual infraestructura.
Este es solo uno de los puntos de fricción entre las dos administraciones. El principal es la delimitación que tendrá el parque. La conselleria, según ha trascendido, pretende que bajo el manto del PEIN se incluya todo el parque. Es decir, desde las aceras del lateral de la Ronda de Dalt.
Barcelona se niega porque eso supone dejar a no pocas urbanizaciones dentro del parque natural, lo que en la práctica significará más de un dolor de cabeza, pues estas construcciones, pese a ser ilegales, llevan décadas de asentamiento y disponen de alcantarillado público y otros servicios. En estos terrenos también hay reservas de suelo para equipamientos con los que el gobierno municipal cuenta y no quiere ceder.
ZONA NO URBANIZABLE
Las entidades ecologistas que defienden la protección total acusan al ayuntamiento de querer construir más viviendas en la montaña, algo de dificil realización al tener estos terrenos una calificación urbanística de "zona forestal, no urbanizable". El consistorio pedirá que se respete una franja de terreno en su municipio que, según ha calculado este diario atendiendo a la delimitación de calles, a las pendientes existentes y otras variables, sumaría 300 hectáreas.[/b]





