Aquest any ho tornen a fer, amb el mateix preu prohibitiu

Esperem que a ningú se li atraganti i es converteixi en
Papas en las estrellas
De La Vanguardia en paper:
El teleférico de Montjuïc se convierte de nuevo en un restaurante orientado a la población local
Cena en las estrellas
NÉSTOR BOGAJO - Barcelona
La demanda se ha resentido con la crisis, aunque hay cabinas reservadas para todo el verano
Los turistas se han apoderado de no pocos lugares de Barcelona. El teleférico de Montjuïces un buen ejemplo, aunque todavía quedan razones para la esperanza. Cada martes por la noche, desde el pasado 14 de julio y hasta el 29 de septiembre, los barceloneses pueden disfrutarlo de un modo muy especial: cenando en el cielo mientras contemplan la puesta de sol y las vistas de una ciudad que, por momentos, se transforma en un joyero de brillantes piedras preciosas.
La segunda edición del Picnic al Cel - una idea impulsada por Marc Ros, gestor de La Caseta del Migdia, con la colaboración de Moritz y TimeOut-mantiene la fórmula del año pasado. Las cabinas, en cuyo interior se han instalado unas mesas hechas para la ocasión, cubren la distancia de 750 metros en una hora y cuarto. La velocidad es lenta para que los pasajeros cenen con calma y los camareros puedan servir los platos en cada una de las estaciones, sin que paren las cabinas.
El menú es otro de los atractivos de la noche. Se compone de un plato de entrantes - con gazpacho, coca de recapte y ensalada con queso de cabra-;un tiernísimo pato confitado con pera y, de postre, brochetas de frutas con chocolate. La ausencia de cocina en el teleférico no da pie a la improvisación, así que el menú es cerrado e idéntico para todas las sesiones. No tienen cabida, por tanto, ni las dietas extrañas ni el arrocito blanco de los indispuestos.
Como es de esperar, toda esta originalidad se paga. Los precios varían según el número de ocupantes de la cabina. Si son seis - el máximo permitido-el viaje sale a 40 euros por persona. Si son dos, el precio sube hasta los 80. A pesar de los 160 euros, muchas cabinas se llenan con parejas que buscan una velada romántica, afluencia que, sin embargo, no ha impedido que el picnic se resienta con la crisis: aunque ya hay cabinas reservadas para todos los martes, la demanda de este año ha bajado considerablemente.
Lo cierto es que quienes se animan a probar suelen quedar muy satisfechos. La semana pasada, el presidente de CiU, Artur Mas, acudió acompañado de su familia. "Es una cosa simpática y diferente", afirmó el político, que destacó "las excepcionales vistas de Barcelona, la comida y la buena compañía". Otro visitante defendía las bondades de la iniciativa: "Disfrutar de un lugar que está siempre ocupado por los guiris es una pasada". Y es que en el Picnic al Cel no abundan los turistas. Lo decía una de las visitantes, vecina de la capital catalana: "Esto no hay manera de encontrarlo si no vives aquí".
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